Redacción. Tuvieron que pasar 32 años para que otro árbitro de la etnia garífuna dirigiera en Primera División y este es el caso del juez central, Julio Guity.
El ceibeño llegó a la capital para oficializar el encuentro entre los equipos Lobos de la UPNFM y Honduras Progreso.
Guity es parte de una generación de nuevos árbitros que está promoviendo la Comisión Nacional para masificar esta profesión en todo el país.
El último juez de la etnia garífuna en dirigir en Liga Nacional fue el también ceibeño, Julio Estanislao López, que decidió colgar el silbato en el año de 1990.

Un premio a la perseverancia
Julio Guity se ganó el derecho de ascender a la Primera División gracias a su esfuerzo, dedicación y disciplina que ha mostrado en sus años de preparación.
El juez ceibeño combina esta profesión con el comercio en la ciudad atlántica y se define como una persona tranquila, respetuosa y hogareña.
Entre sus sueños a futuro cercano es ser el referí central de un partido de la gran final en Honduras.
En su primera participación en la liga de privilegio, Guity dijo que se siente tranquilo, emocionado y listo para demostrar que no se han equivocado en confiar en su capacidad.
Comenzó dirigiendo en el barrio
Guity confió que inició en esta carrera dirigiendo en una colonia cercana a su residencia, lo hacía por diversión y entre amigos.
“Después un ex árbitro me invitó a la filial de La Ceiba para entrenar y prepararme, accedí y me gustó. Claro, los primeros días fueron complicados por el factor físico”, detalló.
Reconoció que en aquel entonces no era lo mismo caminar a tener la exigencia física que necesita un árbitro.
“Me costó un poco, pero al final con disciplina y trabajo lo fui logrando. Francisco Barahona y Johan Morales fueron los que me convencieron para estar en el arbitraje”, añadió.

Representar a la cultura garífuna
Con mucho orgullo, Guity dijo que es un honor representar a la cultura garífuna. “Mis padres son originarios de Trujillo, así que soy 100 por ciento garífuna.
“Me he encontrado con varias personas y se muestran contentos, me escriben a mi teléfono y la verdad que me transmiten esa alegría y satisfacción de nuestra raza”, alabó.
¿Qué se siente ser parte de esa nueva generación de árbitros en el país?- se le consultó.
Luego de suspirar, respondió: “La Comisión de Arbitraje está trabajando bien con los jóvenes, tiene una excelente visión con ese grupo que estamos trabajando”.
“Todos hemos esperado esta oportunidad y no la desaprovecharemos, mucho más siendo parte de los que estamos en proyección”.
Una carrera de mucho sacrificio
El referí ceibeño insistió que la carrera del arbitraje es muy sacrificada, complicada, pero a la vez gratificante.
Mencionó que los árbitros deben de contar con una fortaleza mental, particularmente cuando reconoce que se ha equivocado como todo ser humano.
Siguió contando: “No podemos bajar los brazos por un error, hay que levantarse para tomar una buena decisión en la siguiente jugada. Hay que seguir adelante siempre”.
Para finalizar, dijo que han sido fundamentales en su carrera, Franklin Arauz, Ángel Fuentes, Vivian Rodríguez y Benigno Pineda.

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